
Ya lo dijo Publilius Syrius (Publilio Siro, 85 a.C. – 43 a.C.), escritor latino de la antigua Roma, en el siglo I a.C en su Sententiae N 38: «Ni qui scit facere insidias nescit metuere» (Nadie sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta).

Ya lo dijo Publilius Syrius (Publilio Siro, 85 a.C. – 43 a.C.), escritor latino de la antigua Roma, en el siglo I a.C en su Sententiae N 38: «Ni qui scit facere insidias nescit metuere» (Nadie sabe de lo que es capaz hasta que lo intenta).
El acertijo propuesto es el siguiente:
¿Qué ficha debería ser la última?

Se trata de encontrar el razonamiento que se ha seguido para obtener cada una de las fichas de dominó en el orden en que aparecen y, conocido éste, poder deducir cuál es la ficha del final que está girada.
La regla lógica que se utilice tiene que ser la misma para todas las fichas (excepto la primera, que es el punto de partida y viene fijada).
¿Lo has intentado ya?
¿Qué ficha crees que es?
Si estás intentándolo o no lo has hecho aún, no sigas leyendo y piénsalo.
Si ya lo has hecho y quieres comprobar la solución… sigue leyendo.
Como de curiosidades está llena la vida…
¿Te apetece saber en qué posición de los decimales del número π está la fecha de tu cumpleaños? ¿Y el número de tu teléfono móvil?

Recuerdo lo que decía el problema de los cubos que propuse (bueno en realidad eran casi cuatro problemas en uno):
«En la siguiente imagen se muestra un cubo construído a partir de cubos más pequeños, todos del mismo tamaño, a los que podríamos llamar cubos unidad, cuyas caras serían caras unidad, y sus aristas, no siendo muy original… aristas unidad.

De esta manera, nuestro cubo tendría de arista cuatro (cuatro aristas unidad), y podríamos decir que es de dimensión 4 x 4 x 4.
Te voy a plantear tres cosas y tú me dices cómo piensas que sería:
Vamos con la primera…
El 8 de Marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. Este año he querido hacer un pequeño homenaje a las muchas mujeres matemáticas que han dejado su huella a lo largo de la historia, muchas de ellas luchando por defender sus derechos, sin poder acceder a la educación en igualdad de condiciones con los hombres y remando contracorriente en un mar de dificultades en una sociedad con una visión arcaica.
Sólo están algunas… la lista es interminable y afortunadamente sigue creciendo cada día.

¡Hipotenusa! … bonita palabra.
La palabra hipotenusa, como no podía ser de otra manera, viene del griego, Hypoteinousa (ὑποτείνουσα), formada del prefijo ὑπο (hypo = debajo de) el verbo τείνο (teino = yo tiro) y -ουσα (-ousa, que indica un participio femenino). El participio de hypoteino (tensar fuertemente), significa entonces «fuertemente tensada».
La razón del nombre es la siguiente. Los primeros geómetras griegos eran, como su nombre indica, medidores de la tierra. Trazaban figuras geométricas ayudados por estacas (κέντρον kéntron, de κεντέω kentéo perforar; Kentrón es también el punto “perforado en la tierra” donde se fija el compás, y también el centro de una circunferencia) que se clavaban en el suelo.
A estas estacas se fijaban cuerdas. Con tres estacas se formaba un triángulo rectángulo si se tensaban las tres cuerdas y las estacas estaban colocadas adecuadamente para formar un ángulo recto. Primero se tensaban las cuerdas para formar los catetos. La hipotenusa se obtenía tensando fuertemente una cuerda entre los puntos extremos de los catetos marcados con estacas.
Bueno, ahora que ya sabemos de dónde parece venir la palabra hipotenusa, vamos a darle un toque de humor a esta entrada y, si me permitís, un poco friki.